Mis 12 primeros años

 Sé que me he saltado unos cuantos años, pero es aquí que tengo el recuerdo de comenzar el meollo, donde está la chicha para empezar a contar. 

Los 11 años atrás todo muy normal, anodino, y bueno, básicamente porque no me acuerdo mucho. 

Tuve una infancia medianamente normal abuelos, abuelas, primos, primas, tíos, tías, madre, padre... 

Fui al cole, era de las típicas empollonas, nada popular. Era la que se iba con los chicos a jugar al fútbol, normalmente me cogían de las primeras porque que no se me daba nada mal, muy pasota de algunas cosas. Por ejemplo en mi clase, estaban las chicas más populares (chicas, si en algún momento leéis esto, paz y amor, eh?), y se llamaron "Las del grupo", yo en todo mi esplendor de ser súper happy, lo flipé. Y luego estábamos las menos populares. Pues os aseguro que había chicas que se mataban porque "Las del grupo" las aceptasen. Ya mi cabeza con 11/12 años no lo encajaba. Total que recuerdo que hubo un momento, en que me dijeron que yo pertenecía a este grupo, y mira que tengo mala memoria para algunas cosas, pero creo que pensé entre mí: "pues muy bien". Y con las mismas me fui a jugar con los chicos. 

"N.S. pertences a las del grupo"; yo: "lalalalalala". Algo así como Homer cuando está con los alemanes y le dicen que vienen del país de la "chocolata".



 


Por lo general, así los 12 primeros años del colegio, fueron bien. También está el primer amor. En mi caso se llamaba M, tan guapo, con esa sonrisa, aaaiinnnsss!! 

Y luego llego I, J, D, J. Con D coincidí en el insti y retomamos aquello que dejamos en el cole. Ahora lo cuentas y hasta una misma dice: menuda chorrada, chorradita, pero por aquel entonces, se vivían las cosas súper intensas, tu vida se acababa si el chico que te gustaba, no te correspondía.

Recuerdo que me escribía cartas con un montón de gente; se me ocurre un comentario malicioso, acerca de qué es una carta, pero no lo voy a hacer, no quiero que nadie se me ofenda; pero creo que alguno/a ya sabéis a lo que me refiero. El caso es que nos contábamos súper dramas, "qué fuerte", "mira lo que me ha pasado", "mira que hacerte eso"... Pero la verdad es que me gustaba, era recíproco, yo te cuento mis mierdas y tú las tuyas. 

 No me puedo quejar, pese a mis rarezas, me he llevado bien con la gente y no sé por qué, pero hasta me aprecian... 

Con el paso de los años, una se vuelve más agria y los enemigos/as se van acumulando, pero lo llevo con toda la tranquilidad del mundo. 

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